lunes, junio 05, 2006

Todo comenzó aquel lunes, cuando a mi regreso nos encontramos en el Messenger. Fue una conversación intensa, comenzamos hablando de no sé que cosas y terminé confesando mis sentimientos hacia ti, lo sé, y te lo dije, no es el mejor lugar, pero prometí decírtelo en persona.
Te dije que tenía muchas ganas de verte, de platicar contigo, como en los viejos tiempos (ni tan viejos), y así fue como quedamos de acuerdo para hacer algo el viernes en la noche, pero ¿qué?, después de pensar en una lista de opciones (cine, cheva, café, helado, granizado), hiciste una fusión de dos y a partir de eso una de nuestras metas fue conseguir un “granizado de cerveza”.
Así transcurrieron los días, siempre esperados, contemplados cada uno, conforme pasaban más cerca te sentía y eso me tenía muy feliz. Esperarte es grato porque sé que lo que haremos, de lo más básico a lo más complejo, me llenará de risas compartidas y dejará ese día como un muy bonito recuerdo, de aquellos que evocas cuando quieres volar muy alto.
Llegó el día, tu mensajito me animó todavía más, no había duda, acababas de confirmar que ya era un hecho, nuestro plan se convertiría en realidad.
Después de invertir algunas horas en los deberes de la vida, corrí a bañarme y salí volando hacia tu casa, llegué ahí, como es usual contigo, unos minutos antes de la hora en la que habíamos quedado, tú me haces querer llegar antes y quitarme mucho después, por no ser posible quedarnos indefinidamente.
En fin, mi adelanto se juntó con los sucesos bizarros que pasaste en tu escuela. El detalle es que te faltaba un poco para estar ya lista. Después de unos minutos de espera, saliste como te recuerdo, fresca y olorosa, lo bello no necesita adorno alguno, la naturaleza le ha dado el privilegio de no tener que invertir demasiado tiempo en exaltar sus atributos.
Me saludaste por segunda vez y partimos.
En el camino hablamos de tus aventuras en la escuela, con el poli y el sordomudo, el candado y la reja, la noche, la caseta, la pintura y los solventes, esas cosas que suelen suceder cuando nos juntamos.
Llegamos al centro, hice un poco de bilis al intentar encontrar un lugar para estacionarme, sin embargo logré hallarlo y procedimos a ir al concierto.
Al cruzar la calle me comentaste que olvidaste tu tapita de caguama, no entendí a que vino el comentario, pero no me preocupó mucho pues el granizado de cerveza nos esperaba de manera hipotética.
Llegamos al lugar, era oscuro y estaba lleno de toda clase de personas, entre hippies, emos, darks, motorolos, suicidas, punketos, y una que otra persona “normal” si es que existe eso. Posteriormente procedimos a tomar la primera, y como me suele suceder, al intentar sentarme rompí una banca y me lastimé un poco la espalda, todavía siento un poco de dolor.
Ahí comenzamos a conversar de nuevo, hice un resumido resumen de mi aventura en Veracruz y la verdad no le di mucho interés al tema porque no quería hablar de mi, simplemente quería hablar de otras cosas, de las que nos hacen reír.
Después de platicar de los proyectos de desarrollo comunitario, de nuestra filosofía acerca de los equipos de trabajo, de la excelencia en las cosas que hacemos y de los parásitos que existen a nuestro alrededor, después de que me dejaras convencerte de que no es malo ser hiriente con las personas que lo merecen, después de varios cigarros, después de no escuchar el concierto por perdernos en nosotros, después de ir al baño algunas veces, después de presentarte a algunas amistades, después de tomarnos tres chelas mas, después de platicar con el suicida autodestructivo, después de preguntar por qué la oveja y por qué el viaje, después de responder a la pregunta por qué no, después de darle unos pesos a un vago, de recibir un cigarro por parte del rasta chunk, y finalmente de despedirme de mi amiga, procedimos a retirarnos de ese oscuro lugar y nos lanzamos a la aventura de conseguir el granizado de cerveza.
Llegamos a la reina de Montejo, ya no había mucha gente ahí, talvez una pareja y unas cuantas personas mas. Después de sentarnos el mesero nos ofreció la carta, a lo cual respondí con un “creo que ya se lo que vamos a pedir, aunque no sé si me lo puedas servir”, entonces de di la indicación: quiero dos vasos con hielo para granizado, dos cervezas y unas papas a la francesa; el apuntó todo en su libretita, confirmó la orden y procedió a elaborarla.
Una vez en la mesa, vimos materializada nuestra meta, y no pude evitar comentar que para mi es un placer complacer tus ideas bizarras, qué te puedo decir, tu eres mamá y yo papá.
Tomamos fotos de tus manos, de cada uno con su granizado, de ambos abrazados con los granizados, dejamos evidencias de ello, pero las mejores fueron las inevitables sonrisas que aún guardo y guardaré.
Terminamos el granizado, todo salía a pedir de boca, no recuerdo de quién fue la iniciativa de tomar una más, pero bueno, yo ofrecí mi casa y una caguama y procedimos a ir a ese sitio.
Llegamos, para ese entonces eran como las tres de la mañana, no vimos el reloj y sí los vasos, los mismos de las sillas y el balcón, nos sentamos en el suelo y procedimos a hablar de muchas cosas, lo único que recuerdo es que reiteré lo que el lunes te había dicho, volví a explicarte mis sentimientos hacia ti, te recordé lo bien que me la paso contigo, y te comenté a grandes rasgos, aunque no con las mismas palabras, lo frustrante que es estar enfrente de alguien tan especial, con la que me la paso tan, pero tan bien y sentirme atado, y limitado a realizar lo que la situación me ofrece y no la voluntad de mis sentimientos.
El sueño, se apoderaba de nosotros, sentados en el piso de la entrada de mi casa, no me di cuenta cómo fue que reclinaste tu cuerpo, y te acurrucaste encima de mis piernas, tampoco me di cuenta de cómo instintivamente comencé a acariciar tu cabello, a jugar con el, a olerlo detenidamente, y así igual repentinamente dormiste, te veías tan tranquila, me imagino que también exhausta.
Mientras dormías pude fijarme de los múltiples colores de tu cabello, pude admirar detenidamente tus ojos cerrados, pude percatarme de tus vicios nocturnos, una mano entre tus piernas y otra en tu cuello, como protegiéndote, espero que no de mi. Así continuaron pasando los minutos y yo ahí, observándote, olvidaba el entumecimiento de mis piernas y me concentraba en mantenerte así, tranquila, inmóvil, descansando, hasta que me percaté de la hora, y con una cierta incomodidad te comenté que ya era tarde. Te levantaste y me dijiste que te dio pena el dormirte en mi, a lo que respondí con un sincero “fue un placer”, continuaste diciéndome que no es cotidiano que te duermas en cualquier sitio, comentario alentador, tomando en cuenta que en este caso el sitio era yo. Pasaste por última vez al baño y te acompañé, me recosté en el mueble de la sala y permanecí ahí esperándote, llegaste y te sentaste de tal manera que no pude evitar poner mi mano en tu abdomen y acariciarlo, en la oscuridad te distinguía perfectamente, me pareció que ya conocía esos contornos, esa suavidad. En algunos momentos tomé tus manos y las acaricié, no pude evitar esos acercamientos, surgían de manera natural, como atraídos hacia ti.
Posteriormente, nos vimos en la repetición de esa historia inevitable, partimos hacia tu casa después de pasar por mil cosas sublimes, totalmente fuera de lo común, y una vez que llegamos y a pesar de la hora, tuvimos tiempo de intentarlo, nos despedimos tres veces, yo no quería soltarte, con cada beso un abrazo, de esos que dicen adiós, pero en el fondo no quieren dejarte ir, pretenden mantenerte ahí lo mas posible, simplemente hermoso, triste pero hermoso, tu vida ilumina la mía, aprecio mucho tu cariño, tu confianza, tus expresiones de afecto, tu actitud hacia la vida. Me inspiras, me llevas a lugares jamás pensados, me descompones y me reintegras, me dejas volar tomado de tu cordel, es uno que tejimos antes de que abra el vuelo, una aventura fascinante, un incierto que apacigua, una ilusión que me cautiva.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Definitivamente tu sinceridad y transparencia es evidente en este post... es bastante largo pero creo que la situación lo ameritaba :D
Para serte sincera me gusto mucho, esta muy bonito.. te lo repito escribes muy divertiboni...raras veces no se que decir... pero este post me dejo sin palabras solo con una sonrisa grande en el rostro.. bxitos

Anónimo dijo...

Por cierto ke nice pic... :D very nice!!

R a v e dijo...

Muy bien brother. muchas felicidades por tu gran noche. benditas mujeres. por nada vale tanto la pena la vida como ellas.

Espero que pronto consigas ese sueño

Anónimo dijo...

me tienes seriamente intrigada, qien sera tu smisteriosa dama..y me debes el post de veracruz quiero oir tu version, adiosin. pd,. te falta una pizarra de coments

Anónimo dijo...

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