jueves, marzo 09, 2006


Mujer de mango
A veces debería de evitarte.
Es que cuando te veo, te deseo, te como con la vista. Te imagino cediendo a tu orgullo y dejándome probar una vez más de ti. Dejarme llevar de nuevo por tu voz y aliento embriagadores, por tu cuerpo moreno y rico, por tus formas y tu piel suave, besable, como para clavarle una mordida.
Me has permitido acercarme un poco más, rozarte y sonreírte, abrazarte, me has permitido jugar contigo, bromear, hacerte reír. Pero siempre hasta allá, dudo querer cruzar esa barrera, aunque por otro lado quisiera pasarme de ese lado, en donde el calor, la cadencia y el sudor abundan, y la razón e inteligencia reinan, aunque el costo de este paraíso sea la propia libertad.

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