sábado, marzo 25, 2006


Todavía no puedo hablar de amor, pero cada vez te siento más cercana. Lo había dudado mucho, lo había pensado, pensado y repensado; recordé lo patológico que soy, recordé que mi patrón es encontrar mujeres imposibles, relaciones furtivas, ¿qué puedo decir?, así soy, y me haré pelotas con eso. Un buen psicólogo me recomendaría romper con la repetición, hacer algún cambio, pero la verdad no sé si quiero cambiar, por lo que veo por ahora no. Es entonces que actualmente estoy como siempre disfrutando de todo, de tu presencia y de tu ausencia, más de tu presencia, maravillándome del mundo y de ti en el, de los contrastes y las semejanzas, de tus deseos tan grandes por conocerme y conocerte a través de mí, de mis deseos reprimidos de explorarte y grabarte en mí. Por otro lado no quiero que tu hagas lo mismo, no quiero quedarme grabado en ti, aunque eso no dependa de mi, ya te lo he dicho, no quiero echar raíz, se que puedo lastimar y ser lastimado. Dejaré que las cosas se den, que tomes tus decisiones y las compartas conmigo, que pienses detenidamente las cosas, siempre es bueno tener a alguien que piense, yo me dedicaré a lo básico a las acciones, no me dejes pensar, no me dejes emitir juicio alguno, se que lo arruinaría todo, por ahora mis instintos y los tuyos nos están llevando por un camino dulce, húmedo, narcótico, un poco incierto, pero talvez no tan desconocido por las normas de la razón. Que nos llamen locos, acepto ese título, me divierte mucho negar la realidad.

domingo, marzo 19, 2006

Mujer deseosa.
Qué no entiendes, no quiero joderte. No quiero que sufras por mí, quiero que lo goces conmigo, quiero desvivirme por ti, quiero realizar mis fantasías más locas y desde luego las tuyas. Quiero tenerte aquí, con tu sexo en mi cuerpo, mojándome, deslizándote en mi, dejándome oler tu humedad, quiero que nos unamos, quiero tenerlo todo contigo. Quiero que nos perdamos en una tarde, un día o una noche de placer, quiero ser tuyo por un día, quiero que seas mía muchas veces más. Te necesito, no es un juego, es peor de lo que piensas, siempre me quedo así, con tu perfume en mi cuerpo y deseando estar ahí, dentro de ti, perdido en ti, mojado en ti, dormido en ti, y yo disfrutando y tu disfrutando y haciéndomelo saber, siendo mía y yo tuyo, siendo los dos animales de perdición, fieras de batalla, y al final rendidos, odiándonos menos y deseándonos más.

jueves, marzo 16, 2006


Volví a encontrarte, regresamos a un panorama común. Cada quien levitaba en su espacio, cada quien se mecía por separado y sin embargo nos dimos indicios de vida, tu mano cruzaba la distancia abismal aérea que nos separaba (aproximadamente diez centímetros), tu mano toco mi brazo y yo correspondí la caricia y entrelacé mi mano en la tuya, cada vez nos fuimos acercando más, disfrutaba sentir tu frente con la mía y sentir el olor de tu cabello. Para ese entonces despreciamos la película y nos centramos en la dialéctica y en la narrativa, hasta que todo esto fue interrumpido por un beso, uno de esos que te mueven la cabeza fuera de su orbita, de esos que sabes que son deseados, de los que no piden permiso.
Fue reconfortante, y hermoso volver a encontrarme con tus labios, con tu calorcito, con tus besos lentos y tu saliva olorosa a ti, y solamente a ti, dulce y adictiva. No pude evitar convertirme en tu presa, y lo confirmaste al decir que ronroneo como un gato, malditos vicios guturales, no me había dado cuenta, en fin, seguimos un tiempo flotando juntos pero no revueltos, no pude soportarlo, te necesito aquí, cerca, junto a mi, presionando nuestros cuerpos, ahí es donde abandoné la postura de gato y te invité a volar conmigo, y aceptaste. El encuentro fue todo lo que yo esperaba, te reconocí de inmediato, no quería dejarte ir, hicimos que nuestros cuerpos correspondieran, nos abrazamos fuertemente, ahí tu te convertiste en un animal, el cual aún no reconozco, hacías unos ruiditos que como siempre me hacían temblar de emoción, un toc toc y una puerta nos detuvieron, terminaron abruptamente nuestro momento de entrega. Me gusta besarte, me gusta tu naturaleza un tanto indescifrable, me gustas, me encantas me gustan tus ojos vibrantes, me gustas y me confundes, y eso me encanta, me encanta tu complejidad, ¿qué puedo decir?, muero por ti mujer.

martes, marzo 14, 2006


Estoy mucho más tranquilo, ahora me he apartado un poco de mis repetidas tentaciones, me he concentrado acertadamente en hacer mis tareas y por otro lado en consentirme y huevonear. He dedicado algún día entero al hermoso arte de balancearme en mi hamaca y ver el techo.
Hoy no me encuentro inspirado, creo que es natural, creo que debería hacer algo muy loco para recordar emociones que hace tiempo no experimento, quiero salir un poco de mi casa y no ir precisamente a la escuela, quiero volver a compartir mi espacio con alguien y observarla y que me observe, tendidos y recuperando fuerzas. Ya los vicios no me satisfacen como antes, solo la cerveza tiene el mismo efecto de siempre, ella es una de mis pocas diversiones en estos días, me levanta un poco el ánimo, supongo que tiene que ver porque la bebo rodeado de gente a la que aprecio.
Pero, es que es tan fresca y deliciosa, tiene un sabor fuerte pero agradable al paladar, burbujeante, mmm. Esperaré el viernes y el sábado y por qué no el domingo para probar de ti, para embriagarme y perderme, solo o acompañado, mejor acompañado, mejor acompañado, mejor amcopeñado, mejor amañocape, mejor abrazados, mejor perdamos el control, mejor cerremos un rato los ojos, mejor poco a poco acerquémonos, mejor ya mujer, pronto, apaguemos la luz.

jueves, marzo 09, 2006


Mujer Araña
No tiene caso hablar de ti, eres demasiado peligrosa, prefiero mantenerte a la mayor distancia posible, me olvidaré fácil de ti, ya no tengo marcas en mi cuerpo, no me queda el dolor, y no quiero repetirlo.

Mujer de escarcha
Ya no he querido hablar contigo, hablar sobre lo sucedido. No quiero que esto nos aleje, sin embargo muero de ganas de saber que es lo que piensas, cuales fueron tus impresiones de esa noche. Aunque, realmente se que no hay nada más, nada más que un cariño, un gran cariño, aprecio, pero hasta allá. Realmente no somos el uno para el otro, a ti te gustan otra clase de hombres, los caballeros, los bien vestidos, los machos, los que te pagan la cuenta, los que te compran regalos vistosos. Yo soy solamente un hombre, alguien real, nada que ver con eso, alguien más básico, y no sé si me interesa ser lo otro. Pero cuenta conmigo para disfrutar, para reír, para jugar, para gozar, para volver a perdernos entre las sabanas, pero esta vez hagamos ruido.

Mujer de mango
A veces debería de evitarte.
Es que cuando te veo, te deseo, te como con la vista. Te imagino cediendo a tu orgullo y dejándome probar una vez más de ti. Dejarme llevar de nuevo por tu voz y aliento embriagadores, por tu cuerpo moreno y rico, por tus formas y tu piel suave, besable, como para clavarle una mordida.
Me has permitido acercarme un poco más, rozarte y sonreírte, abrazarte, me has permitido jugar contigo, bromear, hacerte reír. Pero siempre hasta allá, dudo querer cruzar esa barrera, aunque por otro lado quisiera pasarme de ese lado, en donde el calor, la cadencia y el sudor abundan, y la razón e inteligencia reinan, aunque el costo de este paraíso sea la propia libertad.

miércoles, marzo 08, 2006


Si yo fuera mujer, en un día como este, no quisiera felicitaciones. No quisiera un abrazo, quisiera un compromiso, quisiera mucho más respeto. Definitivamente no permitiría que ningún pervertido (como algunos que vi) hiciera fila para felicitarme, o más bien, para abrazarme y sentir mi cuerpo, como si yo fuera un objeto. No sé, se me ocurre tirar lodo encima de los idiotas que lo intentan y sobre las brutas que lo permiten.
Desearía mejor un cambio, desearía acciones; desearía que más mujeres se unieran a movimientos de revolución, de lucha contra todas las injusticias que aún ahora se viven y nos afectan.
Desearía hacer algo más que ponerme un listoncito en el pecho, celebrando un día sobre el cual muchas ignoran el fundamento y trasfondo.
Desearía que mi voz sea escuchada, y hacer algo para que esto se logre. Aunque sea por un día, haría algo radical, algo que no se olvide fácilmente, algo real, y de ahí en adelante.
Se que no es fácil, se que cuesta trabajo, se que igual, es sencillo decirlo, pero si por un día fuera mujer, quisiera que fuera un 8 de marzo, un día en el cual tanto mujeres como hombres recordarían que hay que dejar de hacernos pendejos y abrir los ojos, pues los cambios y movimientos solamente se logran cuando se desea y se hace tanto que el movimiento es imparable y todo es arrastrado por su fuerza.

domingo, marzo 05, 2006


Empiezo a encontrarle sentido a la oscuridad.
Ayer antes de besarnos en medio del mar no me percaté en que instante una chispa generó fuego en nosotros. Es decir, siempre me has parecido muy atractiva, pero, nunca te vi y me viste de esa manera.
Ahora bien, en esta ocasión la oscuridad hizo de nuevo de las suyas, nos cubrió y dejó confundir tu cuerpo con el mío y así perdernos y escondernos; no fue así con los intentos por silenciar nuestros besos y sonidos guturales, gemidos y arrebatos. No te recuerdo bien, y quisiera hacerlo. Mi naturaleza visual no puede quedarse solo con las sensaciones, necesito tenerte en mi mente, tener una imagen de ti, necesito diferenciarte de sensaciones afines, necesito hacer una integración de ti: eventos anteriores, eventos contextuales, besos sonámbulos, humedad, olores, ruiditos, tu cuerpo junto al mío, sentirlo y verlo, verlo y tocarlo, tocarlo y grabarlo en un sitio especial, el lugar en donde se guardan memorias nocturnas, de esas que cuando las pensamos reímos, nos sorprendemos, a veces hasta la piel se nos pone china y en otros casos nos remonta a querer repetir lo vivido una y otra y otra y otra vez.
Así es como concluyo que me gusta la oscuridad, pero solo cuando te veo, te siento y reconozco que eres tu.